Durante años he vivido una doble vida.
De día hago mi trabajo, monto en autobus, me remango como cualquier persona, pero de noche vivo una vida de regocijo, de latidos interrumpidos y adrenalina.
Y, dicha sea la verdad, una vida de virtud dudosa.
No lo voy a negar, he estado envuelto por la violencia, incluso la he buscado.
He mutilado y asesinado a mis enemigos, y no tan solo en defensa propia.
He mostrado un total desapego por la vida, integridad y propiedad.
Y he saboreado cada instante.
Al mirarme nunca lo dirías, pero he liderado ejercitos y conquistado mundos.
Y aunque para lograrlo he dejado a un lado la moralidad, no me arrepiento, porque he llevado una doble vida, y al menos puedo decir:
Que he vivido.

